16
May
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21
Nov
La libertad y la razón son corolarios. Su acción es recíproca. Cuando los hombres son libres triunfa la razón, cuando los hombres son racionales la libertad se impone.
15
Nov

Fotos y texto: Maca Lara Dillon
Como lo he mencionado anteriormente, Xul Solar era el inventor y Borges conservará la frustración de nunca haber podido jugar el panajedrez de Xul.
Desde un sistema duodecimal basado en las doce casas del zodíaco tanto chino como solar, pasando por un panajedrez, juego que funcionaba como sistema de creación mística-lógica de palabras para uno de los dos idiomas que inventó, la panlengua y el segundo fue el neocriollo, una mezcla del portugués y español.
Leopoldo Marechal escribió sobre el Pan-Ajedrez, en Cuadernos de Mr. Crusoe N° 1 acerca del juego y Solar:
A mi entender, Xul Solar y Macedonio Fernández, unidos ambos en una misma empresa intelectual, que se cumplió en un mismo espacio (Buenos Aires) y en un mismo tiempo (el de la revolución martinfierrista) no han sido tratados aún en su aleccionadora profundidad, sino en las vistosas exterioridades que sin duda presentaban el uno y el otro y que se reducen al frívolo terreno de las anécdotas. En el caso de Xul aún se ignora que su signo (o sansigno, como decía él en su idioma neocriollo) fue el de una demiurgia constante o el de un ‘Fuego creador’ que lo encendía sin tregua y a cuyo mantenimiento consagró todos los combustibles de su alma. Lanzar al mundo criaturas nuevas, ya se tratase de un idioma o un juego, era un ‘acto de amor’ que realizaba él para los hombres, a fin de que se comunicaran en la universalidad de un lenguaje o en el field recreativo de un tablero de ajedrez. En tal sentido, Xul Solar tuvo el impulso caritativo de aquel ‘buen ladrón’ que fue Prometeo
El panjuego, etimológicamente significa el juego total, o el juego por esencia y excelencia. Muchas veces, al oír las explicaciones que nos daba Xul en su tentativa de enseñarnos las reglas de aquel juego increíble, me preguntaba yo qué metafísica razón lo había lanzado a su empresa lúdica. Y tuve una respuesta cuando, en el Manava Dharma Sastra leí lo siguiente: ‘ Los períodos de los Manu son innumerables, así como las creaciones y destrucciones del mundo; y el Ser Supremo las renueva como jugando’. Como jugando: vale decir que la Creación Divina es un juego, y que Xul, al crear el suyo, habría imitado al artífice divino, como buen demiurgo que fue.
Pero esta primera conclusión mía reclamaba otra: en ese juego de la existencia universal entramos todos como ‘piezas’ en movimiento, y somos alfiles, peones, caballos o reyes. Cada pieza responde a su destino inalienable, como también lo dice el Manava Dharma Sastra: ‘El Ser Supremo asignó desde el principio, a cada criatura en particular, un nombre, actos, y una manera de vivir’. Y concluye más adelante: ‘Cuando el soberano maestro ha destinado a tal o cual ser animado a una ocupación cualquiera, este ser la desempeña por sí mismo todas las veces que vuelve al mundo’. El panjuego de Xul propone a todos, y amorosamente, su imagen o simulacro de la vida; y cada uno puede jugarlo, como en la vida, según sus propias y determinadas posibilidades: frente al tablero, el astrólogo moverá sus planetas, el matemático sus guarismos, el alquimista sus elementos y el jugador común la tabla cambiante de sus acciones y reacciones.
Recuerdo que una vez, refiriéndose a su invención, Xul Solar me dijo:
- Este juego tiene la ventaja de que ninguno pierde y todos ganan al fin. Y meditando en esa ‘felicidad’ y esa ‘facilidad’ que otorgó él a sus jugadores, me digo ahora y le digo al numen venerable de Xul:
– Si tu panjuego estuviera, como sospecho, en analogía con el jugar divino ¡qué bueno sería comprobar al fin que todos hemos ganado y ninguno perdido en este ajedrez existencial a que fuimos lanzados por el Celeste Jugador.
Se pueden ver algunas fichas del juego y la transcripción del texto que comparto, en el blog Zona Moebius
Faltará espacio para enumerar y explicar sus inventos, que incluyen una modificación de la notación musical y del teclado de piano. Todo lo cual pone en evidencia el frenesí creador, sus convicciones espirituales e intelectuales y el compromiso con el mundo estético.
Cuando muere Xul Solar, queda su esposa-discípula Micaela Cadenas “Lita” a cargo de su legado. Un largo desierto comenzó y en cuya travesía la meta era conservar la memoria y obra del pintor, así como buscar su difusión. Teresa Tedín, que pudo conocerla, asegura que esta mujer, que muchos pretenden reducen a una empleada pública, además de dominar el neocriollo tenía una amorosa vocación por el trabajo de su esposo.
Ella logró identificar a Natalio Povarché , el hombre que lideró la “reencarnación” artística de Xul Solar, al hacer realidad el museo que lleva su nombre y que fue inaugurado en los `90, cumpliendo con las especificaciones estéticas y astrológicas que el pintor había soñado, y que el arquitecto Pablo Beitia, supo plasmar. Se espera que en mayo esté lista la casa para ser abierta al público.
Dicen, que Xul Solar predijo que su obra sería entendida a partir del 2000. Cierto o no, vale la pena aceptar la invitación a jugar, a soñar a reinventar. Laprida 1212, Buenos Aires.
09
Oct

La vida de Jorge Luis Borges, fue atravesada por la presencia de Xul Solar, y viceversa. La relación de ambos estuvo marcada por la admiración mutua, el interés por la búsqueda de la experiencia mística, la creación de nuevas lenguas, su dominio, y juegos lógicos. Borges era 12 años menor a Solar.
La relación entre Jorge Luis Borges y Xul Solar, es “Tlön, Ubqar, Orbis Tertius”o el cuento que describe un planeta utópico creado por una red de sociedades secretas entre las que se encuentran ingenieros, geómetras, pintores, poetas, metafísicos y astrónomos. Un “códice” masónico perfecto. Allí quedan descritas las particularidades de ese auténtico mundo paralelo.
Alicia Ardila, Profesora de Literatura y Miembro de la Asociación Borgesiana de Buenos Aires, se refiere a este lugar creado por la literatura borgeana como un homenaje: “…que su amigo X Xul haya tenido la capacidad de crear palabras, de inventar palabras era algo que él admiraba profundamente. Está en Tlön, que habla sobre cómo un mundo puede ser a partir de una idea, de su creación. La lengua de Tlön es un homenaje a la invención de su amigo astrólogo y pintor. Cada vez que Borges juega con el lenguaje, nos lleva a pensar en Xul Solar”.
El pintor-astrólogo, estudiaba constantemente la Cábala y se puede interpretar que de ella obtiene esta fuerza creadora de palabras a través de sus los dos lenguajes creados: el neocriollo y la panlengua. “Xul Solar sabe que la palabra es creadora, ella guarda el poder creador de divino. Aquel que articule correctamente las letras del nombre, va a ser el creador. Y Borges es un gran palabrista. Él se conecta con el mundo a través de la palabra. Ese es un punto en común entre ambos, los dos buscan inventar palabras y lenguajes, con sentido y causa,” asegura Ardila.
Puede suceder entonces que Borges lo invite a uno a conocer a Xul Solar y viceversa.
19
Mar

Tres
Durante su viaje a Europa, Xul Solar transita el camino esotérico. Existen versiones acerca de una posible iniciación guiada por el polémico de Aleister Crowley en Inglaterra, escritor y líder de una secta de creencias sincréticas que fue llamado “el hombre más malo del mundo” o “La Bestia 666”. El mayor momento de fama del inglés, fue cuando Los Beatles lo incluyeron en la portada de su disco Sargent Pepper´s Lonely Hearts Club Band en 1966, diecinueve años después de muerto, la leyenda superó al dato histórico y hasta convertirse en una suerte de mito.
Las investigaciones biográficas realizadas al respecto indican que Crowley era un hombre brillante, culto, histriónico y sobre todo, provocador. En nombre del cristianismo más rancio habría soportado maltratos en manos de sus padres, marcando una dolorosa infancia. Nadie ha podido dimensionar su actividad.
Varios autores han tratado de reconstruir este pasaje de la vida de Xul Solar sin lograr certezas. Y si bien existe una que otra correspondencia entre Aleister Crowley y el argentino, huelga decir que las exploraciones filosóficas y espirituales de Xul Solar de ambos no parecen cercanas.
Enumerar todas las influencias de un hombre en estado de aprendizaje permanente e interpretar la manera exacta en cual incluyó cada experiencia o lectura dentro de su vasto conocimiento, es una tarea imposible, que además puede condenar al ambicioso narrador a perderse en un auténtico galimatías.
Alvaro Abós, me comenta: “Algo que me llamó la atención es que muchas personas que leyeron el libro, luego buscaron contactarme para confiarme que se habían identificado con las búsquedas espirituales de Xul Solar”, sin duda una delgada línea, donde lo filosófico puede terminar con lo anecdótico.
A veces en serio, a veces en broma, el polifacético artista, se autodenominaba catrólico y lo descomponía de la siguiente forma:
Ca=cabalista Tro=astrológico Li= libera Co=cooperador
Con todos esos conceptos juntos, que pueden provocar más de una mirada de reojo entre los católicos más conservadores, Alejando Schulz Solari era leal feligrés de su iglesia y devoto de la Virgen del Valle o Catamarca, la patrona de los migrantes.
Los símbolos en Xul
Mas vale una aclaración: en él todo es causalidad. Nada queda al azar. Las letras que intervienen los cuadros, los nombres, los trazos, números y colores.
Rocío Domínguez, profesora de Historia del Arte de la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, asegura que “todo lo que usa Xul Solar tiene carga de enorme contenido original, ontológico. No desde el esnobismo, o el falso cosmopolita que se enmarcan más bien en la clase de viajero que toman fotos, hablan unas cuantas palabras, las mezclan arbitrariamente y piensan que eso es un signo de distinción. No, Xul es el cosmopolita que busca una fusión con el mundo y sabe que no hay una “cultura superior”. Así usa Xul Solar los símbolos, y vemos la cruz, la esvástica, la Estrella de David en una misma representación. Eso es lo que él rescata. La esencia dejando atrás la fenomenología. A él le interesa lo que une al mundo.
Sus primeras obras estarán pobladas por laberintos, escaleras y edificios. Estructuras alargadas que se elevan una tras de otra, luego vienen los dragones azulados y banderas del mundo, ubicadas cuidadosamente (Drago, 1927)
Llama la atención que todos sus cuadros sean pequeños formato que él usa para sus cuadros, y se asemeja a los códices celtas que estudió. Todo lo críptico no está en grandes formatos, sino en pequeño, en lo íntimo.
Su compañero en la odisea europea fue nada menos que Emilio Petorutti, el pintor cubista- argentino con mayor reconocimiento. El cuenta en su biografía que a Alejandro no le convencía que su nombre sea lo suficientemente atractivo para ser un artista. Entonces ambos se dedicaron a diseñar uno nuevo y juntos inventaron Xul Solari.
La explicación puede quedarse corta. Para un hombre que todo se explicaba en proporciones cósmicas, universales, la razón bien podría relacionarse con la búsqueda de un nombre que abarque el origen y su inquietud por el mundo celeste. Si se observa con atención Xul puede derivarse del latín Lux. Él hace un anagrama con la palabra para acercarla a su apellido paterno. En el caso de Solar, ha eliminado la i final. Xul Solar puede ser Luz Solar. ¿Por qué no?
No obstante, el nombre del artista, siempre fue su obra en constante reinvención. Se cree que siempre dudó de la forma exacta de firmar sus cuadros: algunas veces optaba por una X, en otras ocasiones inscribió Xul y entre otras combinaciones.
Junto con Petorutti llega a Buenos Aires en 1924 y ambos debieron enfrentarse con los prejuicios de los artistas y críticos instalados que no aceptaron sus concepciones estéticas. Con el tiempo Petorutti se consagró obteniendo el reconocimiento de la Academia, mientras que la del pintor astrólogo comienza a ser reconocido a partir de los ´90. Para los críticos el problema ante sus cuadros es que es inclasificable en ninguna escuela, es una mezcla rara de muchos elementos.
08
Oct

Dos
Se fue Alejandro y regresó Xul…
Xul Solar abandonó la carrera de arquitectura y a los 25 años emprende un viaje de cortas e intensas estadías en Francia, Italia, Alemania e Inglaterra. Mantendrá este ritmo por más de década. Su estadía en Europa coincidirá con la I Guerra Mundial.
En medio de la violencia, las invasiones y la hambruna, que también padeció; este agudo observador y alumno autodidacta, aprendió a dominar la acuarela; técnica compleja donde el elemento diluyente de la témpera es el agua, que afina con sutileza la textura y la intensidad del color. Para lograr maestría el pintor debe ser exacto, seguro, rápido y paciente. No existe mayor posibilidad para el retoque. No hay trazos gruesos, porque se logra expresión gracias a las transparencias, figuras que se intersecan y líneas finas. Xul creaba dos veces su arte; pero lo acababa una sola: en su mente, ya en el plano de la cartulina que no sobrepasaba el metro cuadrado, la repetición no era una posibilidad.
Sobrevivió a la denominada “gripe española”, mientras leía y vivía a William Blake (1757 – 1827) su poesía, la pulcritud y clasicismo en sus grabados, su mundo místico, angélico. La “música” de Blake, como Jorge Luis Borges la describía, es uno de los conceptos más persistentes en los cuadros del argentino. Las ondas sonoras en paisajes armónicos como en Barreras Melódicas (1948) o Cinco Melodías (1949), son herencia directa de la lectura del místico inglés.
Tuvo una clara influencia de Jules Verne, quizá de esas lecturas nació uno de sus cuadros más bellos, Vuel Villa (1936). Álvaro Abós, autor de la biografía, “Xul Solar, el pintor del misterio”, asegura que al igual que Julio Verne, el argentino alimentaba su imaginación con recortes de periódicos de todo el mundo.
El sentido lúdico de Xul Solar fue quizá el rasgo más importante. Curioso, cosmopolita, eléctico; el misterio y magia que lo atraviesan no resta la fuerza comunicativa de su obra gracias a conservar en la forma, perspectiva y colorimetría, la invitación a jugar. A que el ojo que mira, invente e imagine a partir de su cuadro.
Xul Solar que dominaba el alemán, estudió cuidadosamente al grandioso Johann Wolfgang Goethe y adoptó la asociación mística del uso del color por él propuesta, para luego, como no, reinventarla. El amarillo será habitante, al igual que la imagen del Sol.
02
Oct
Uno
Laprida 1212, Barrio Norte, Ciudad de Buenos Aires. Cincuenta obras de pequeña dimensión y sencillamente dispuestas dentro de una casa escalera, de una casa torre, de un laberinto escondido en el corazón de la urbe, esperan cálidas y pacientes la mirada de los visitantes. De pronto los observadores se encontrarán frente a un vértice donde converge lo simbólico y lo terreno, lo espiritual y lo sensual; el mundo creado y reinventado. Bienvenidos al Museo.
No en vano Alejandro Schulz Solari, mutó su nombre hasta convertirlo en Xul Solar. Esa equis del inicio que paulatinamente se incorporó en su obra, es la evidencia de la búsqueda permanente del pintor, astrólogo, poeta e inventor por encontrar y elaborar los puntos de intersección donde la razón y la fe se amalgaman.
Jorge Luis Borges, lo describía así: “Diría que nosotros, o casi todos nosotros, vivimos aceptando el universo, aceptando tradiciones, conformándonos a las cosas. En cambio, Xul vivía recreando el universo. Lo recreaba en cada momento. Creo que los teólogos dicen que el estado del mundo es una perpetua creación. Es decir, si Dios dejara de pensar en nosotros en este momento, desapareceríamos aniquilados por su olvido. Dios nos piensa en cada momento. A Xul esto no le bastaba. Xul recreaba el universo.”
…sigue
07
Jul